Oiarbide (Astigarraga): Febrero 1, 2020

Como hace tiempo que no coincidimos en esta, volvemos a Oiarbide a saludar a Sebastián, por mucho nuestra sidrería más visitada.

Asistentes: Edu (el evaluado) y Nesss (el evaluador, aunque hay que aclarar que no evaluó al evaluado)

Previo

Tras llegar Edu desde Bilbao sobre las 12:50, el calor climático impropio de esta época, los tragos y los pintxos por Hernani (los últimos, a precio donostiarra, a 11€ la ronda), junto con los comentarios acerca de la ANECA (Nesss confiesa que las últimas veces que va a Madrid se caga literalmente en la ANECA) nos llevan a una siesta que nos deja secuelas: Nesss con bulle-bulle en la tripita y Edu empanado de la cabeza (más de lo normal). Vamos andando a la sidre tras ver que el ambiente en Hernani no es el de otros años, aunque nos asusta el txunda-txunda del Rioja, por inesperado y echando un trago en el Txili con música aceptable... hasta que se jode. El camino por los pabellones lo hacemos en plan Billie Jean con las farolas que alumbran más cuando nos acercamos a ellas. 30' en llegar arf-arf a Oiarbide, esquivando a algún coche de Iparralde que no conoce el camino ni dónde dar la vuelta amagando con el atropello de los paseantes con linterna china. El foco de la sidre nos deslumbra en la cuesta final que subimos a buen ritmo y sin parar a atarnos los zapatos. 

Sidrería

Entramos a las 20:45'. Casi toda la peña currante está en la parrilla donde observan como surgen de la oscuridad dos caminantes jadeantes. Nos identificamos y nos asignan una mesa recia de madera de la parte derecha para que dispongamos de ella como deseemos. Sebastián, el jefe de la sidre, está hablando con la gente de la única mesa ocupada en ese momento. La puerta a la parte de abajo está cerrada, la primera vez que lo vemos... Una kupela abierta y el resto la abre el jefe, incluso nos sirve de la abierta. Nesss consigue una tarjeta de Oiarbide, que aunque parezca increible, aún no teníamos.

De papeo, dos trocitos de chorizo a la sidra, de bocao; después una tortilla de bakalao correcta, cuatro trozos de bakalao algo pekes con pimientos verdes y cuyo jugo es untado con vicio por Nesss aprovechando que la inclinación de la mesa le era favorable, qué pajaro.... Tras la habitual solicitud de no sacar la carne hasta que lo pidamos, nos sirven un txuletón bien hecho y de buen sabor, aunque tampoco muy grueso; Edu pide repetir pero Nesss se achanta reclamando no crujir. De postre, tres trozos de queso (para que nos peleemos), dos canutillos, nueces y membrillo; la ultima e irrompible nuez, nos dejó notables estigmas en las manos a ambos dos. Muy rico todo por 60€ (30€ cada), bastante barato para lo que es habitual aunque es cierto que la ración de carne la dejamos en correcta.

Sobre los asistentes, es la vez que vamos menos gente conocida siendo un sábado noche de sidre: sólo acudimos los dos habituales e incombustibles hermanos Brothers. Junto con los seis de la mesa de inicio (alguno un poco celosón de las largas charlas que tuvimos con Sebastián) y el autobús de los equipos de rugby de Irún y el gascón, llenamos la parte superior, aunque se notó que la parte de abajo estuviera cerrada. Fuimos los únicos en manga corta por mucho deportista que hubiera, gente recia a quien no placaríamos. Notamos que calculan bien los vasos ofertados, no sobró ni uno.  Sebastián nos confiesa que se mantienen gracias a los franceses, ya que vamos pocos nativos. También que acabaron de echar a la peña de mediodia (cuando si que llegan hasta las trancas) a las 18:30, y que Sarasola, sus vecinos de caserío, ha ido degradándose por motivos varios y ahora los dueños son chinos. Coincide con nosotros en no ver mucho sentido a las botellas de sidra de cuello negro y/o rojo, ni en beberla en copa.

Cuando empiezan a sacar txuletas a los rugbylaris, el yerno, o quien fuera, nos insiste con que a ver si vamos a pedir la nuestra pero le decimos que ya les avisaremos y acabamos pidiéndola cuando el hambre aprieta.  El nuevo Josetxu lo habría tenido fácil para pillar en ese bosque nabos de deportistas. Destacan el de su primera vez (que Edu lo encuentra múltiples veces en los baños) y el de calcetines por fuera. Luego el media-melé dinamizando con sus cánticos guarros ("today is a fucking/fisting/finger day"), aporreamientos de mesas y congas.  En un momento dado, Nesss tiene que dar un toque de atención a un listo de los rugbylaris,  quien no sólo echa mano de nuestras nueces, sino que se limpia con la servilleta que estaba usando Nesss, y no era gabacho sino uno de Irún; ven una mesa sin sus ocupantes (estábamos al lado hablando con Sebastián!!) y ya se creen que estamos en una comuna. Tuvo que soltar las presas pidiendo perdón y el que iba detrás suyo también pidió perdón. 

Tras platicar también con la hija de Sebastián y oír que al mediodía sí que les va gente andando y que apenas pasa eso de noche, nos fuimos andando cuando quisimos y siendo los últimos, una vez más. Siendo sólo tres reservas (mesa de parejas maduras, rubgylaris, y nos), y echando de menos visitar la parte de abajo, el ambiente un poco descafeinado aunque eso dió pie para disfrutar más que nucna de las charlas con Sebastián, que a sus 85 años allí está como un campeón de pie todo el rato. Bebimos sobre todo de cinco de las kupelas y sólo al final probamos una sexta, ya que como trago de despedida (ya siendo los últimos) pedimos si nos puede abrir la que quiza sea la última kupela cerrada con cera, así que Sebastián coge el punzón y allá que vamos. Eskerrik Asko!!!

Epílogo

Bajar la cuesta es mucho más light que subirla. Nuevo Billie Jean de vuelta en la zona del polígono. Edu tiene el pie izquiedo con fascitis, pero cumple con el paseo. Nos falla el ascensor para subir al Kaxko (qué pasa con el mantenimiento???). No coincidimos con los caldereros, encontramos que hay sobre todo gente del pueblo, poco ambiente, así que vamos a recenar en Nesss's paté picante, mayonesa, queso zamorano y fuet, porque quedaba un poco de gusa, siendo ya el Día de la Marmota; qué pena no entrar en un bucle temporal y disfrutar de Oiarbide cada día...